EL ESTUDIO
EL ESTUDIO

Breve guía para el no-turista

12 agosto, 2014

 

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Las ciudades se han convertido en el espacio de lo útil, de lo previsible, no invitan a la posibilidad de abrir caminos a la imaginación, no permiten el errabundeo azaroso.

Incluso de la manera en que están pensadas, el trabajo y el juego (ocio) nunca se cruzan, dejando en parcelas bien delimitadas, lo que se puede y lo que no se puede hacer en cada metro cuadrado de la ciudad.

El desafío de los urbanistas del futuro será crear ciudades polivalentes y multi espaciales, donde lo que se denomina como útil se mezcle con lo que se excluye o lo que en términos pragmáticos se denomina como inútil, dónde los hábitos se crucen imperceptiblemente y la vida tenga matices integrados y no líneas divisorias preestablecidas.

Una ciudad para trabajar mientras juegas o para jugar mientras trabajas, una ciudad en la que el deporte y la literatura sean lo mismo. Incluso en la antigua Atenas, los espacios deportivos eran lugares de reflexión y pensamiento, lo intelectual y lo físico eran una misma cosa.

Ya asentados en el verano, nuestras costumbres se van amoldando a lo que la ciudad nos permite, enormes oficinas con aire acondicionado por un lado, multitudes de gente hacinadas en la playa del otro, manadas de turistas que llegan y manadas de turistas que se van. Los que llegan, esperan una ciudad previsible y fácil, que se acomode a lo que vienen a buscar, que encaje perfectamente en el tiempo que estarán, que se amolde a sus costumbres extranjeras de horarios, comidas, idiomas. Los que se van, en su mayoría, esperan algo similar, buenos transportes, buenas comidas, paseos demarcados en la guía de viajes, listas de 10 cosas que debes hacer en tal ciudad.

La palabra sorpresa, aventura, azar, descubrir, solo se utilizan en los folletos de viajes y en las publicidades de las ciudades que se venden como marcas. La posibilidad de perderse cae en la categoría del error y de la pérdida de tiempo, o queda fuera del concepto de tiempo útil.

Si aún no te has ido de vacaciones, o si no viajas pero quieres tener unos días libres en tu ciudad, te propongo en estas 4 acciones una forma distinta de viajar dentro del viaje, una excusa para romper las estructuras de las ciudades marca y encontrarte de repente, ante la sorpresa de que perderse a veces, es la mejor manera de andar.

1. Rompe el mapa.

Seguro has visto caminando por ahí a zombies que en vez de alzar la vista para ver dónde están, miran el mapa como si de repente su propia imagen apareciera allí para decirles, tranquilo amigo, aquí estamos. Pues cuando viajas, tú también eres ese zombie. Por eso te propongo que rompas el mapa y lo vuelvas a pegar de un modo insólito. Al menos si te pierdes, tienes una gran excusa.

2. Dibuja trayectos a mano alzada.

Si estás pasando las vacaciones en tu ciudad coge una hoja en blanco, piensa un lugar para ir y dibuja el trayecto como lo recuerdas, por intuición. Haz una línea que vaya dibujando el camino, luego sal a la calle y sigue ese mapa intuitivo a ver dónde te lleva realmente.

3. Números.

Piensa un número, apúntalo en tu libreta. Si el primer número que apuntaste es por ejemplo el 6, coge el primer bus que veas y bájate a los 6 minutos del recorrido.

4. Mapa de sonidos.

Los lugares también están compuestos por sonidos, urbanos o campestres o ambas cosas cuando estás en un parque, por ejemplo. Lo que te propongo es que salgas con una libreta a cualquier punto de la ciudad en la que puedas sentarte un rato largo, una hora por ejemplo, agudiza el oído y trata de explorar los sonidos que te rodean, sepáralos en tu mente y apúntalos en tu libreta, trata de hacer un catálogo exhaustivo y verás como todo puede componer una música, un ritmo único.

Buenas vacaciones!

Lucas