EL ESTUDIO
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El arte de combinar lo extraño

10 julio, 2014

 

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Qué tienen que ver un pingüino con una casa de apuestas o los sueños con los paraguas; qué tienen que ver una tostadora con una bicicleta; qué tenemos que ver nosotros con las estrellas. A simple vista, nada, en una mirada más profunda, pues todo proviene de una misma matriz: la materia, el tiempo y la energía.

Si nuestra mente acumula (y organiza) conocimientos, la creatividad es el arte de evocarlos, combinarlos y establecer relaciones inéditas entre ellos. Disociar es la capacidad de encontrar similitudes entre elementos completamente distintos.

En el libro, Más árboles que ramas, Jorge Wagensberg dice que aprender es encontrar diferencias entre elementos similares y que comprender es encontrar similitudes en elementos diferentes. La ciencia se basa en esta premisa para catalogar y descubrir patrones de conducta y nuevos descubrimientos.

Stephen King, en su gran libro autobiográfico Mientras escribo, dice que sus mejores ideas surgieron a partir de la combinación de elementos que estaban en su cabeza por separado y que en el proceso de creación se fueron uniendo producto de ese análisis. Libros como Carrie, Buick 68; La tienda de los deseos, fueron producto de este mecanismo.

Por su lado, Orson Scott Card, en el libro Cómo escribir ciencia ficción, coincide en que la disociación es una herramienta fundamental a la hora de crear las ideas para sus historias.

A veces, la combinación provocada puede ser disparadora de un pensamiento nuevo, de un enfoque inédito.

Cuando pensamos, la mente trabaja a partir de nuestros recursos internos, es decir, la suma de  conocimientos, experiencias, recuerdos. Nuestro mundo perceptivo conforma un almacén de elementos a combinar. Es el pensamiento el que pone en funcionamiento este mecanismo combinatorio, extrayendo elementos de ese almacén para componer una imagen, una idea, una frase.

Funciona de este modo, a partir de la necesidad que tiene nuestra mente de poner orden, por eso desordenar, crear el caos, hace que nuestra cabeza se ponga en marcha enseguida, intentando restablecer ése orden. Ahora, ese nuevo orden, a partir de un desorden previo articulado, puede dar resultados inesperados y únicos.

Vuelvo a preguntar, ¿Qué tienen que ver un pingüino con una casa de apuestas? Si tienen una buena idea a partir de esta extraña combinación, estaré encantado de recibirla y comentarla en el próximo post.

 

Lucas