EL ESTUDIO
EL ESTUDIO

Felices sin perdices

15 junio, 2012

 

Imatge27baja

Me cuesta escribir, cada vez más, cuando era niño, escribir era como respirar, inhalaba una idea y exhalaba un cuento, una reflexión apresurada , una tontería aglomerada de adjetivos. Ahora tengo miles de cosas en la cabeza y sin embargo, aquí estoy, dilatando en estas palabras lo que en realidad me puso frente a mi ordenador esta mañana. Me cuesta escribir porque estoy obsesionado con la realidad y aun no sé cómo procesarla. Porque quiero aportar cosas y aun no sé cómo. Por el taller ya han pasado unos 50 alumnos, teniendo en cuenta que los grupos que formamos son reducidos no está nada mal. De esos 50, al menos 7 han hecho nuestros cursos de forma gratuita, gente con ganas, alma y necesidades que han aportado muchísimo y han enriquecido la experiencia. Los hemos invitado porque esta es nuestra casa, porque es natural para nosotros abrir las puertas a los amigos. Lo seguiremos haciendo.

Estamos preparando una idea muy bonita, que habla de pasiones, vocaciones y optimismo (también de sacrificio y obstáculos). Creemos que es necesario reconectarnos con nuestra esencia, con quienes somos y hacia dónde queremos ir. Esperamos que a partir de ella, esto se contagie, se propague como un fuego amigo por las calles para que cada día más gente apueste por el amor a su profesión/oficio. El mundo no necesita camareros en Laponia. El mundo necesita más gente que ame su trabajo, porque eso nos hará mejores personas, volveremos a sentirnos orgullosos y marcaremos el camino de quienes vengan detrás. Somos una generación movida por la vocación, muchos tenemos títulos (y subtítulos), muchos creímos en un sistema que se acaba de desmoronar, pero la pasión y el conocimiento no saben de sistemas, eso que sabemos hacer viaja con nosotros por la vida. El gran desafío está en generar nuestros propios espacios, sudar de las empresas que no han dado nada ni siquiera en sus mejores momentos, ¿qué esperábamos de ellos ahora? Yo sé que es difícil, estoy en eso, pero nada vale más la pena. El mundo está así porque hay demasiada gente haciendo lo que puede y no lo que sabe.

Para esto abrimos las puertas en octubre de 2011, para ayudar (humildemente, sin pretensiones ni promesas falsas) a todos los que quieran encaminarse, reconducirse, emprender y crear una idea de negocio impulsada por una pasión relegada. Es el momento de tomar riesgos (nunca fue más fácil que ahora) nosotros lo hicimos y por el momento somos bastante felices. Aunque no alcance para perdices.