EL ESTUDIO
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La expulsión de lo distinto y el valor de la singularidad

16 noviembre, 2017

 

Compartimos en este post algunas notas tomadas durante la lectura de “La expulsión de lo distinto”, de Byung-Chul Hang y aprovechamos la oportunidad para agregar otras notas que van en sintonía con esta idea de la singularidad y la importancia de construir identidad.

Sobre “El otro”

Los tiempos en los que existía el otro se han ido. El otro como misterio, el otro como seducción, el otro como deseo, el otro como infierno, el otro como dolor va desapareciendo. Hoy, la negatividad del otro deja paso a la positividad de lo igual.

En “Esto es agua”, David Foster Wallace dice…”Los atascos de tráfico y los pasillos abarrotados y las largas colas para llegar a la caja registradora me dan tiempo para pensar, y si no llevo a cabo una decisión consciente de cómo debo pensar y a qué debo prestar atención, voy a estar triste y cabreado cada vez que tenga que ir a comprar comida, porque mi configuración natural por defecto me dice que en esa clase de situaciones lo importante soy yo, mi hambre y mi cansancio y mis ganas de llegar de una vez a casa, y me va dar toda la impresión de que todos los demás me estorban ¿Y quién coño es toda esa gente que me estorba?”

“Si elijo pensar de esta manera, no pasa nada, lo hacemos muchos; pero es que pensar de esa manera suele ser tan fácil y automático que no hace falta que yo lo elija”

Sobre el descanso en lo igual

A causa de su positividad, el violento poder de lo igual resulta invisible. La proliferación de lo igual se hace pasar por crecimiento. Pero a partir de un determinado momento, la producción ya no es producción, sino destructiva; la información ya no es informativa, sino deformadora; la comunicación ya no es comunicativa, sino meramente acumuladora.

Sobre la falsa conexión digital

La interconexión digital total y la comunicación total no facilitan el encuentro con otros. Más bien sirven para encontrar personas iguales y que piensan igual, haciéndonos pasar de largo ante los desconocidos y quienes son distintos, y se encargan de que nuestro horizonte de experiencias se vuelva cada vez más estrecho.

Sobre el poder del conocimiento

“En un sentido enfático, el conocimiento es transformante. Genera un nuevo estado de conciencia.”
En ese sentido, Bertrand Russell en su “Elogio de la ociosidad” dice…“Lo que se necesita no es éste o aquel trozo específico de información, sino un conocimiento tal que inspire una concepción de los fines de la vida humana en su conjunto.”

“El saber está comenzando a ser considerado no como un bien en si mismo, ni como un medio para crear una visión amplia del mundo, sino como un ingrediente de la preparación técnica.”

Sobre los Selfies

La adicción a los selfies no tiene mucho que ver con el sano amor a sí mismo: no es oración interior uno trata en vano a cosa que la marcha en vacío de un yo narcisista que se ha quedado solo. En el vacío interior uno trata en vano de reproducirse a si mismo.

Sobre la importancia del aburrimiento

El aburrimiento profundo hace que afloren aquellas posibilidades de actuar que la existencia podría aprovechar, pero que precisamente quedaban baldías en esa situación en la que uno se aburre. El aburrimiento profundo exhorta a la existencia a abordar su posibilidad más propia de ser, es decir, a actuar. Tiene un carácter apelativo. Habla. Tiene voz.

Sobre la caligrafía y la escritura

“La caligrafía es todavía un signo corporal. Todos los alfabetos digitales se parecen”. Roland Barthes estaría de acuerdo, no sólo en el  carácter estético de la caligrafía, sino además en un sentido semántico. Así como tenemos una huella digital que nos distingue, nuestro modo de expresarnos debería ser también único.

Sobre la originalidad

En su maravilloso libro “Cómo escribo ciencia ficción” Orson Scott Card dice…“La novedad y la frescura no llegará de las nuevas ideas que se le ocurra. Las ideas nuevas son raras y las que lo parecen resultan ser variaciones de las viejas. No, la novedad llegará a través de su propio enfoque, de su personalidad, inevitablemente se mostrará en su escritura”.

Algunas observaciones personales

La singularidad, entendida como ese aspecto esencial que nos identifica y nos distingue de los demás, tiene que pensarse como un factor que influye de forma opuesta al individualismo. Singularidad no es individualismo o vanidad. La singularidad debe ser un factor determinante para crear sociedades integradas por personas de perfiles, habilidades, vocaciones y pasiones diversas, que puedan entrar en interacción y enriquecer todos los aspectos de la vida del hombre. La Singularidad debería servir para entender la realidad de un modo holístico, en analogía al devenir de la naturaleza, en la que el movimiento se genera a partir de la interacción de una biodiversidad de especies.

La singularidad no fomenta la competencia, o lo que podríamos llamar Darwinismo social. Por el contrario, promueve la búsqueda de la diferenciación a partir de los intereses genuinos de todos, y de la creación de un espacio de acción para esos intereses que sirvan al conjunto de la sociedad.

E.E. Cummings dijo esto sobre Beethoven..

“Ser únicamente quien eres, en un mundo que hace todo lo posible, continuamente, por convertirte en todos los demás, implica luchar la batalla más difícil que puede librar cualquier ser humano, y no dejar nunca de hacerlo.”

No podemos estar más de acuerdo.